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El Hombre: El Eslabón Más Débil de la Cadena

Hace dos días, fue condenada la mayor firma de fabricación de turbinas de viento de la China. La razón: Robo de Propiedad Intelectual. La empresa que fue víctima del robo estuvo a punto de quebrar. Por eso me pregunto: ¿Es justo para un empresario que invirtió en investigación y desarrollo que alguien simplemente llegue a tomar el fruto de su esfuerzo y que además ponga en riesgo su sostenibilidad financiera?

 

La respuesta es un rotundo, NO.

 

El Blog de FCPA publicó la historia y se las voy a comentar. ¿Qué fue lo que pasó? Sinovel (la empresa china que robó la información), contrata a AMSC (la empresa de US que salió afectada por el robo), y compra $800 millones en productos y servicios de AMSC. Al poco tiempo de cerrada la negociación, dos ejecutivos de Sinovel convencen a un ingeniero de AMSC de dejar la compañía y robar la propiedad intelectual. Éste acepta y se va con la información secreta bajo el brazo.

 

Esto no bastó para Sinovel. No solo corrompe a uno de los colaboradores de AMSC y roba la información secreta así como la propiedad intelectual, sino que además, después de recibir más de 100 millones de dólares en equipo y sistemas, rompe el contrato y decide no pagar sus obligaciones.

 

Las consecuencias: Los accionistas de AMSC perdieron más de mil millones de dólares y se debió desvincular a más de 700 trabajadores. ¡No es justo!

 

Después de varios años de litigio, se consigue la condena y se espera la sentencia de la corte que determinará el valor de las multas criminales y las indemnizaciones que deberá pagar Sinovel. El costo reputacional para Sinovel ha sido grande. Desde el momento que se confirmó su condena, el valor de la empresa ha caído en 46% (más de $1.4 millardos), y los ejecutivos chinos que estuvieron involucrados así como el ingeniero de AMSC que participó en el fraude, serán también juzgados por los crímenes que cometieron.

 

La historia todavía continua, pero se espera tenga un final justo para los afectados. En esto termina la nota de FCPA, pero quisiera ahora hacer algunas reflexiones.

 

Hace unas semanas, leí otro artículo escrito por Arturo del Castillo, también en el Blog de FCPA. Contenía una frase que me impresionó y decía algo así: “Personas con una alta educación, competencias, entrenamiento y un profundo talento, alguna vez manejaron una de las más importantes compañías de Norte América y el mundo (ENRON). Ultimadamente, todo falló a causa del factor humano y ni la tecnología y las innovaciones administrativas pudieron salvarlos. El fraude ocurre cuando sucumbimos a la codicia.”

 

Al final, todo recae en el eslabón más débil: El Ser Humano. Esta es una historia que se repetirá, lamentablemente, una y otra vez. Siempre habrá algún motivo válido para que el criminal cometa su crimen. En la teoría del fraude, a esto se le llama: “Incentivo”.

 

¿Qué hacer, entonces, para controlar estas malas conductas? ¿Es posible evitarlo?

 

Yo pienso que sí. Y aunque los seres humanos fallemos una y otra vez, también pienso que es posible cambiar los malos hábitos y aprender nuevas formas de hacer las cosas. Por ello, las empresas están apostándole más, cada día, a la ética empresarial.

 

¿Cómo funciona esto de la ética empresarial?

 

¿Ha escuchado la frase aquella del “Tone at the Top”? Bueno, la traducción de la frase sería algo así como, “El Tono de Arriba”. Esto se refiere a la forma en que los propietarios de la empresa o su junta directiva promueven las conductas que se esperan de todos en la empresa y de cómo dan el ejemplo hacia toda la organización. No es sólo lo que se dice, es más importante lo que se hace.

 

Por ejemplo, imagine que usted como propietario de la empresa, tiene por costumbre pagar sobornos a los compradores de sus clientes con el fin de asegurar las ventas. ¿Cuál es el tono que está marcándole a sus colaboradores? ¿Qué ejemplo les da? Seguro ellos también estarán dispuestos a hacer cualquier cosas que sea necesaria para llegar a sus metas, e incluso, podrían llegar a cometer ilegalidades ya que, “el jefe también lo hace”…

 

Si por el contrario, usted es un líder que tiene claros sus valores y prefiere perder un negocio o denunciar a un corrupto, seguro sus colaboradores también seguirán ese ejemplo de integridad y preferirán reportar este tipo de incidentes antes de cometer un acto ilegal.

 

Todo empieza entonces con el ejemplo. ¿Y luego qué? Bueno, ya que está claro el tono que la alta gerencia desea promover dentro de la organización, hay que poner manos a la obra.

 

En primer lugar hay que trabajar sobre un código de ética y conducta. Sin entrar a definiciones técnicas, el Código de Ética contiene los elementos más importantes de cómo se espera que las personas se comporten al pertenecer a una empresa. En otras palabras, se expresan las conductas deseadas que la organización espera que vivan sus colaboradores así como otros grupos de interés. Es decir, son las reglas del juego.

 

Ya tenemos el código. ¿Ahora qué? El paso dos es bastante obvio: Comunicarlo. Pero… ¿Realmente es tan obvio? La realidad es que no es tan natural como parece. Hace algunos meses, Transparencia Internacional publicó un estudio que analizaba el tono ético y de compliance de las 100 empresas más grandes que tienen sus oficinas centrales en las principales economías emergentes del planeta. El resultado fue muy interesante, pero quiero centrarme en un dato impactante. El estudio determinó que el 81% de estas empresas contaba con una política anticorrupción bien definida, sin embargo, de este grupo solamente el 19% había sido exitoso comunicándolo a sus colaboradores.

 

Podemos tener el código de conducta mejor redactado del mundo, pero si no lo conoce nuestra gente, no sirve de nada. Es entonces, muy importante no solo invertir tiempo y recursos para el desarrollo de las reglas del juego, sino también hacer una buena inversión en capacitación y formación a sus colaboradores, proveedores y otros grupos de interés. Si no está seguro de poder hacerlo solo, es una buena opción contratar a especialistas que puedan asesorarlo.

 

Finalmente, para terminar de crear un buen sistema de ética empresarial, hay que facilitar los mecanismos para que tanto sus colaboradores, como sus grupos de interés, puedan reportar o denunciar aquellas acciones que vayan en contra de los valores de la empresa y de las políticas que hayan sido definidas dentro de su código de ética.

 

Estos mecanismos de denuncia o reporte deben ser confidenciales y deben proveer a los posibles denunciantes la certeza de que no habrá represalias y que la información que aporten será tratada con prudencia. Un punto clave es que los reportes puedan ser anónimos. Es mejor si estos mecanismos son manejados por una empresa externa especializada en el tema.

 

En Conclusión

 

Pretender que desaparezcan las malas conductas, es algo utópico, Sin embargo, las organizaciones si tienen la opción de hacer algo para evitar que sucedan y limitar las acciones que puedan dañar a la empresa.

 

No importa el tamaño de su empresa o si actualmente sus prácticas empresariales son cuestionables. Iniciar con un programa de ética empresarial siempre será positivo y marcará el antes y el después de su organización.

 

Si no ha dado el primer paso, hoy es un buen día para empezar. ¡Animo!

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